Martes, 28 de agosto de 2007
Fuente: 7páginas.com.ar
Después de la droga y las armas, es el principal negocio ilegal
La Fundación Vida Silvestre denunció el tráfico de animales raros o en peligro de extinción que llegan a Buenos Aires desde la Mesopotamia y el Chaco y se venden en forma clandestina en distintas ferias a valores siderales. Según el informe, diariamente ingresan por el puente Zárate Brazo Largo y las rutas provenientes de Santa Fe y Córdoba vía Entre Ríos, unos 60 ejemplares. Además, se indicó que se trata del tercer negocio más rentable del mundo, detrás de las armas y las drogas, ya que mueve 50 millones de dólares anuales.
Según el informe elaborado por la Fundación Vida Silvestre que difundió el diario Hoy, la caza de animales salvajes y especies protegidas para su posterior venta se convirtió en un “fenómeno repetido”. Los ejemplares provienen principalmente de la Mesopotamia y el Chaco, y son ingresados diariamente a Buenos Aires por el puente Zárate Brazo Largo y las rutas provenientes de Santa Fe y Córdoba, a través de Entre Ríos.
Desde la organización ambientalista se informó que “en los controles que a diario realiza Gendarmería Nacional se encuentran especies de animales dentro de autos y camionetas, lo que muestra que el tráfico de animales es una constante en nuestro país. La gran mayoría tienen destino en la provincia de Buenos Aires para ser vendidos en las ferias clandestinas, pero otros tantos van afuera del país”. Las estadísticas son contundentes: cada día más de 60 ejemplares son sustraídos de su hábitat natural por cazadores furtivos.
Las especies que más sufren la depredación son las aves: muchos pájaros son cazados en Entre Ríos, Corrientes y Misiones. Llegan a la provincia de Buenos Aires para ser revendidos en el mercado ilegal, en especial, “en la feria de Villa Domínico, en Avellaneda, que es uno de los mercados de venta de animales más grande”, indicaron. Las zonas con más venta ilegal en el territorio bonaerense, según el informe de Vida Silvestre, son Solano, Quilmes, Berazategui y Florencio Varela. Allí, las especies de pájaros más vendidas son los jilgueros, cardenales, renegridos, canarios y tordos.
Primero en peligro, luego cazados y finalmente contrabandeados. Así funciona el circuito de la venta de animales exóticos que, a pesar de que muchos se encuentran en peligro de extinción, crece con los años. Y en nuestro país parece existir una extraña pasión: adquirir mascotas venenosas o animales en vías de extinción. Años atrás tener una iguana en casa era símbolo de estatus y exotismo, hoy se destacan las arañas, serpientes, armadillos o tamarindos de manos doradas, rarezas que suelen pagarse en moneda euro.
“Al ser secuestrados de su ambiente natural, donde cumplen una función biológica, los animales suelen padecer estrés y enfermedades. Y, en muchos casos, mueren antes de ser vendidos”, explicó Armando Favero, veterinario platense y especialista en cuidado de la fauna, que agregó que “las crías son las que tienen un mayor valor comercial”.
Por su parte Nicolás Gianluppi, titular de la ONG ambientalista “Por la Vida Animal”, indicó que “al llegar a la ciudad, los animales suelen padecer enfermedades que suelen ser peligrosas para el hombre. Por ejemplo, los monos pueden transmitir tuberculosis y salmonelosis, y los loros, psitacosis”.
El tráfico de animales aumenta ante la tolerancia social y sigue la lógica implacable del mercado. Las especies más escasas obtienen mejores precios y son, por lo tanto, las más cazadas, acentuándose el riesgo de extinción. Es así que la arara-azul-de-lear, una de las aves brasileñas más amenazadas, cuesta hasta 60.000 dólares en Europa, América del Norte y Asia, las regiones de mayor demanda. El tráfico también contribuye a la escasez, ya que sólo uno de cada diez animales arrebatados a la naturaleza llega vivo a su comprador.
Aunque no hay cifras oficiales, se estima que en la Argentina el comercio ilegal de fauna silvestre mueve unos 50 millones de dólares anuales, según indica el libro La situación ambiental argentina 2005, publicado en mayo por la Fundación Vida Silvestre.
Un gran negociado que en el país acorrala a varias especies amenazadas como la boa ampalagua, la tortuga terrestre chaqueña, el cardenal amarillo y la vicuña. En igual situación están el tatú carreta, el yaguareté y el venado de las pampas, entre otros.
Interpol ubica esta variante de tráfico de animales en el tercer puesto a nivel mundial, detrás del narcotráfico y la venta ilegal de armas. Y se cree que en los próximos años este negocio clandestino seguirá creciendo e incrementando los niveles de enriquecimiento de los traficantes.